Cómo mejorar tu estilo de traducción
Primero de todo, si aún no posees un estilo de traducción, es recomendable que empieces a desarrollar un método a la hora de traducir textos. Una buena metodología te permitirá traducir de forma más eficiente y precisa:
- Leer el texto original: lee el texto original rigurosamente, prestando atención al estilo de escritura usado por el autor: es alegre y desenfadado; es positivo; es convincente; es veraz y sincero,…? En otras palabras: identifícate con el autor; haz uso de la empatía. Una vez te hayas metido en la piel del autor, emula el estilo del mismo a la hora de traducir el texto. De este modo, tu producto no será ni más ni menos que una extensión de la obra del autor, y de esto se trata, sin duda, la traducción profesional.
- Investigar sobre el tema: menos de una hora de investigación sobre el tema del texto debería ser suficiente para influir positivamente en el resultado de la traducción. Haz un uso exhaustivo de la herramienta que tienes más a mano: Internet. Documéntate utilizando diccionarios gratuitos, enciclopedias, sitios informativos, monografías y libros blancos. Busca artículos recientes sobre el tema que vas a traducir. Internet es el mejor recurso desde la invención de las bibliotecas, sin ninguna duda. Cualquiera puede publicar cualquier texto de manera gratuita. Confirma tu investigación con múltiples fuentes de confianza.
- Conocimiento fidedigno: es la habilidad técnica que uno posee en un campo específico. Especializarse en campos concretos de los cuales eres verdaderamente un experto en terminología, en ambas lenguas, añade importancia a tu estilo.
- Traducir el texto:
- Traduce siempre a tu lengua nativa. El hecho de traducir a una lengua extranjera genera normalmente deficiencias de estilo, faltas de ortografía y errores gramaticales. De la misma forma, las variaciones regionales dentro del mismo idioma deberán reflejarse en tu traducción. La diferencia entre culturas y países es significativa y los traductores profesionales hacen el esfuerzo de tener en cuenta las diferencias de lenguaje entre regiones. La cultura condiciona la traducción.
- Conoce tus límites. La traducción abarca un gran ámbito de temas. Si te paras a pensar en todo el material que requiere ser traducido, pronto te darás cuenta de que éste abarca todo el colectivo del conocimiento humano. Simplemente, algunas personas poseen talento y parecen absorber cualquier tema al que estén expuestas.
- El contexto es importante. Hacer caso omiso del contexto ha dado origen a la expresión “lost in translation“. La mayoría de palabras de tu lengua materna tienen significados diversos, así que es importante intentar hacerse una idea general sobre qué pretende expresar el autor y no perder así el significado del contexto.
- Sé simple. Un estilo de traducción simple es más impactante y convincente. Utiliza siempre un lenguaje conciso y fácil de entender que se complemente con el estilo de escritura del autor. Las frases cortas y bien construidas que se mantienen fieles a las reglas gramaticales y que carecen de términos complejos son mejores. El argot y los clichés no suelen coincidir entre la mayoría de lenguas.
- Haz preguntas. Los clientes saben que los traductores profesionales analizan literalmente sus textos desde cualquier ángulo concebible. Si existe alguna expresión que no suena bien en el texto original, simplemente busca aclaración con una pregunta oportuna. Tu cliente apreciará tu profesionalidad.
- Comparar con el original: cuando hayas terminado la traducción, coloca el texto original (source text) a la izquierda y el mismo texto traducido (target text) a la derecha, el uno junto al otro. Entonces, lenta y metódicamente, línea a línea, lee el texto original y luego el texto traducido correspondiente. Haciendo uso de esta metodología, serás fácilmente capaz de identificar cualquier error de traducción y cualquier omisión. Corrige cualquier discrepancia de la traducción enseguida.
- Corregir la traducción: en este paso deberías centrarte en los errores técnicos (gramaticales). Los traductores profesionales suelen tener un ayudante para llevar a cabo la corrección.
- Consultar con la almohada: consulta con la almohada y ve a dar un paseo, escucha música y luego vuelve a trabajar. ¡Te sorprenderá con qué claridad de mente rematas tu trabajo!
- Y sobre todo… ¡Sé creativo!
